Bolivia.com La Paz Lunes, 20 / Ago / 2012

Prometheus

Lo malo de las expectativas es que pueden terminar jugándole bastante en contra a películas como Prometheus.

Prometheus
Una de las producciones más esperadas de los últimos tiempos cortesía del tan ansiado regreso del director Riddley Scott al género que lo hizo un grande entre los grandes; sin mencionar que ésta especie de “precuela” revisaría los orígenes de una de las sagas de ciencia ficción más importantes de la historia del cine, ahondando más en una mitología propia y una historia original, con referencias a la saga de los Xenomorphos claro, pero en general alejándose de lo ya visto en las 4 películas protagonizadas por la teniente Rippley. O al menos eso es lo que yo me esperaba.

Scott se aprovecha de Alien para construir un nuevo universo; se basa en el misterioso “Space Jockey” de su mítica película para ahondar en el principio mismo de la creación y justificar un espectacular viaje a nuevos mundos y nuevas criaturas; un viaje que, lastimosamente, no termina de asentarse y ofrecer todo su potencial.

No digo que Prometheus sea una mala película, al paso que vamos de seguro que terminará siendo una de las propuestas más sólidas de la temporada e incluso del año. Además de gozar de un apartado técnico y artístico más que notable, la historia es lo suficientemente profunda y compleja como para distinguirse de la mediocridad y la simpleza reinante en Hollywood. Prometheus nos tiene entre la “decepción” de no ofrecer respuestas claras en su trama, y ese auténtico lujo que es especular y teorizar sobre los muchos puntos que dejan abiertos (por no decir inconclusos). No sería lo mismo si nos dejaran todo mascadito y simplificado, pero la dirección a la que quiso apuntar Scott todavía no me queda del todo clara; y seguro que permaneceremos en ascuas hasta una más que probable, aunque creativamente cuestionable, secuela. ¿Era necesario (más allá del ámbito económico claro) apuntar a una nueva saga para ahondar en los orígenes del mundo y el universo Alien? Porque se nota como se dejan cosas en el tintero para abordarlas después, dando como resultado un “adelanto” que se siente inconcluso. 

Prometheus se arriesga a no agradar al grueso del público, tiene escenas fuertes y una en especial nos deja nuestra ansiada ración de gore bizarro, aunque al final más parece un intento forzado de Ridley Scott por impresionar al público puesto que queda muy al aire su importancia en la trama (por lo menos hasta el muy aplaudible final de finales). Dicha secuencia me lleva a comentar el trabajo del tremendo elenco de actores que ha conseguido Scott. Noomi Rapace, a la que se empeñan en darle aires de Ripley en dicha secuencia, lleva correctamente el peso de la película junto a unos correctos Idris Elba y Charlize Theron, quisiera decir lo mismo del resto del reparto pero lamentablemente esto no es el Nostromo; tenemos una prescindible gala de anti-carismas sin más función que cumplir su olvidable rol de “camisas rojas” para lucimiento de, principalmente, Charlize Theron. La típica tripulación que saca un chiste de vez en cuando pero por lo general se limitan a cumplir un estereotipo. Especialmente decepcionante resulta el papel de un desaprovechado Guy Pearce, cuyo personaje en sí tampoco daba para mucho. Sin embargo hay alguien a quién hasta ahora no he mencionado, y es que su interpretación supera por mucho lo “aceptable”: la parsimonia de Michael Fassbender se roba la película en términos actorales. Éste actor, que sin duda es uno de los mejores de su generación, logra canalizar en esencia el trabajo que en su momento les tocó realizar a Ian Holm y Lance Henriksen, combinando matices de ambos.

La crítica sin duda está abierta al debate; los que se esperaban una nueva Alien o tal vez respuestas muy concretas a las eternas preguntas que hacen tan especial a la franquicia, se dejarán los dedos en furibundas reseñas ante lo que conciben en toda regla como la decepción del año; mientras a nivel personal creo que a la película, o más bien… “saga” todavía le falta tiempo para mostrar todas sus capacidades, y que sin ser Prometheus un nuevo clásico de culto, logra distanciarse del Hollywood repetitivo tan centrado en recaudar dinero a costa de subestimar la inteligencia del espectador con explosiones sin sentido y diálogos de parvulario. En conjunto Prometheus es una imperdible propuesta, que pudo ser más, pero que al final funciona como una buena intro a un nuevo universo con muchísimo potencial.



Por: Miguel Gutiérrez
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